Solventhia, solución de la tecnológica Bewor Tech, advierte de que el encarecimiento de la vivienda y el aumento interanual del importe medio hipotecario están convirtiendo la solvencia en una variable clave para cualificar operaciones desde el inicio.

Madrid, 24 de junio de 2026.- El encarecimiento de la vivienda y la moderación de las compraventas están cambiando la forma en la que inmobiliarias, brokers hipotecarios, promotoras, aseguradoras y property managers evalúan a compradores e inquilinos. En un mercado donde acceder a una vivienda exige cada vez más capacidad económica, la solvencia empieza a ganar peso desde las primeras fases del proceso comercial. 

“La pregunta ya no es solo si hay demanda, sino qué parte de esa demanda puede avanzar realmente hacia una compra, un alquiler o una financiación”, explica Cecilia Gutiérrez, directora de Negocio de Bewor Tech. “Cuando los precios suben y el mercado se vuelve más selectivo, validar tarde la solvencia puede retrasar expedientes, consumir recursos comerciales y reducir la capacidad de cierre de los equipos”, añade. 

Los últimos indicadores del mercado residencial apuntan a un escenario más exigente. El Índice de Precios de Vivienda del Instituto Nacional de Estadística recoge una subida interanual del 12,9% en el primer trimestre de 2026, con un avance del 9,1% en vivienda nueva y del 13,5% en vivienda de segunda mano. Al mismo tiempo, la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad del INE refleja una moderación de la actividad, con 53.241 compraventas de vivienda inscritas en abril, un 1,8% menos que en el mismo mes del año anterior.

Para Gutiérrez, esta combinación obliga al sector a mirar más allá del volumen de actividad. “En un entorno de precios elevados, el reto no está solo en captar leads o generar visitas, sino en distinguir antes qué solicitudes tienen una base financiera sólida. La solvencia deja de ser una comprobación documental tardía y se convierte en una herramienta de cualificación temprana”, señala. 

La financiación añade otra capa de presión. Según la Estadística de Hipotecas del INE, en abril se inscribieron 40.010 hipotecas sobre vivienda, un 2,3% más en tasa anual, mientras que el importe medio aumentó un 11,1% y se situó en 173.331 euros. Para la compañía, este incremento del ticket hipotecario medio obliga a revisar no solo la capacidad de compra, sino también la calidad de la información económica con la que se evalúa cada solicitud.

Desde esa lectura, Bewor Tech aplica al sector inmobiliario su solución Solventhia. La compañía está acreditada como Prestador de Servicios Electrónicos de Confianza Cualificado, una condición especialmente relevante en entornos donde la seguridad jurídica y la verificación de identidad son críticas. 

Solventhia permite analizar la capacidad económica de compradores e inquilinos a partir de una base declarativa inicial y de capas posteriores de verificación documental y contraste con fuentes oficiales o ficheros de solvencia, siempre bajo autorización del usuario. El modelo incorpora un análisis de la capacidad de pago, el patrimonio y las deudas del solicitante, apoyándose en sistemas de identificación electrónica, fuentes oficiales, como CIRBE, y otros ficheros de solvencia, según el alcance de cada caso. 

“El problema no es pedir más documentación, sino obtener mejor información y convertirla en una evaluación útil para decidir”, explica Gutiérrez. “Hoy muchos procesos siguen dependiendo de nóminas, declaraciones, justificantes o documentos enviados por canales distintos, con formatos diferentes y sin una trazabilidad homogénea. En nuestro caso, cuando automatizamos la obtención y verificación de esa información, hemos observado mejoras de hasta el 45% en la productividad de los equipos, precisamente porque se reduce la revisión manual y se trabaja con datos más ordenados y contrastados”

Al adaptar el nivel de análisis al riesgo de cada expediente, Solventhia reduce la dependencia de documentación aportada manualmente e incorpora un indicador de confianza de 0 a 100 para detectar inconsistencias, incluidas posibles alteraciones o falseamientos de datos económicos. Según métricas internas, el modelo alcanza un 95% de eficacia en la detección y prevención del fraude económico, un dato especialmente relevante en procesos donde la solvencia del comprador o inquilino condiciona la viabilidad del alquiler, la compraventa o la financiación. 

“En real estate no se trata de automatizar por automatizar ni de convertir la solvencia en una barrera de entrada. Se trata de ordenar la información, medir el nivel de confianza de cada expediente y saber cuándo una solicitud puede avanzar y cuándo necesita más contraste. Esa trazabilidad protege al profesional, mejora la experiencia del cliente y reduce el riesgo de tomar decisiones con documentación incompleta, desactualizada o inconsistente. En un mercado más caro y selectivo, la información económica ya no puede llegar tarde”, concluye Gutiérrez.

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